Un soldador de puntos es una herramienta pensada para unir dos piezas metálicas mediante un pulso muy breve de baja tensión y altísima corriente. Es especialmente útil para soldar tiras de níquel sobre baterías 18650 , chapas finas o pequeñas uniones metálicas sin recurrir al estaño tradicional.
A primera vista puede parecer que fabricar uno casero es sencillo: basta con una fuente potente y dos electrodos. Sin embargo, en la práctica la dificultad no está tanto en “tener electricidad”, sino en disponer exactamente de lo que hace falta: muy pocos voltios y muchísimos amperios durante un instante muy corto.
Y ahí fue donde empezaron las pruebas.
Lo que no me funcionó
Antes de llegar a una solución realmente útil, probé varias alternativas que, sobre el papel, parecían prometedoras:
- Supercondensadores
- Dos fuentes ATX de PC
- Una fuente de ordenador portátil
- Un circuito multiplicador de 6 etapas usando diodos y condensadores
- Y solo me faltó probar con una batería
El problema siempre era el mismo. Aunque algunas de estas soluciones pueden entregar bastante potencia, no están pensadas para proporcionar picos brutales de corriente a muy baja tensión, que es justo lo que necesita una soldadura por puntos. En todos los casos la corriente disponible o la respuesta dinámica no eran suficientes para conseguir una soldadura consistente.
Es una de esas situaciones en las que uno descubre que no basta con mirar los vatios o los amperios nominales de una fuente. Para un soldador de puntos lo importante es la capacidad real de entregar un pulso extremadamente intenso en condiciones muy concretas.
La solución que sí funciona: un transformador de microondas
La solución funcional, y además bastante conocida entre aficionados a la electrónica y al bricolaje técnico, fue usar un transformador de microondas.
La idea consiste en aprovechar su enorme capacidad de corriente, pero modificándolo:
- Se retira el secundario original con cuidado de no dañar el primario (este punto es el mas critico porque normalmente se usan múltiples herramientas para este cometido, como mini amoladora, talador, e.. incluso «fuerza bruta» con zinzel y martillo: la clave es no dañar el primario)
- Se conserva el primario que debe ser funcional.
- En el lugar del secundario que hemos quitado se enrollan dos o tres vueltas de cable de gran sección.
NOTA: No confundir el primario de 220v ( siempre tiene dos conexiones fasten cercanas) y el secundario de Alta tensión de hilo muy fino y que tiene una conexión conectada a la masa del propio transformador y otra única en el arrollamiento.
Con eso se consigue precisamente lo que se necesita: muy poca tensión y mucha corriente. Es una solución simple, robusta y, sobre todo, realmente eficaz.
Ese es el punto clave. Muchas fuentes electrónicas modernas parecen más “finas” o sofisticadas, pero para este trabajo concreto un transformador de microondas modificado juega en otra liga.
Una vez tienes potencia, lo crítico es controlar el pulso
Aquí viene la segunda parte importante. Tener corriente suficiente no basta. De hecho, si no se controla bien el tiempo de aplicación del pulso, el resultado puede ser malo o incluso peligroso.
Si el pulso es demasiado corto, no suelda.
Si es demasiado largo, perfora el material, recalienta la zona o estropea la pieza.
Por eso, en un soldador de puntos casero, el control del tiempo de disparo es tan importante como el transformador.
Afortunadamente, hoy en día existen módulos electrónicos muy baratos en portales asiáticos que resuelven esta parte de manera muy sencilla. En mi caso, la solución se ha basado precisamente en uno de esos controladores económicos, del tipo:
NY-D01 100A Spot Welder Controller
Se trata de una electrónica muy popular para proyectos DIY, con varias ventajas:
- Alimentación auxiliar sencilla
- Control digital del pulso
- Ajuste de tiempo y potencia
- Facilidad de integración
- Precio muy reducido
El controlador que he utilizado
La placa que he usado trabaja con una pequeña alimentación de 9-12 V AC, y básicamente se encarga de controlar la entrada de corriente alterna del transformador de microondas para generar el pulso de soldadura.
En la práctica, el montaje es mucho más sencillo de lo que parece. Solo hay que conectar:
- Un pequeño transformador de 9 V
- Un pulsador que hará la veces de pedal
- Un circuito de control sobre la entrada AC del transformador de microondas ( es decir en vez de conectar directamente los 230v al transformador se deriva unos de los hilos al circuito de control para que se el controlador el que decida cuando energizamos el transformador
En la imagen de mas abajo podemos ver las pocas conexiones necesarias para completar el equipo de soldadura: un pequeño trasformador de 9v conectado a 220v directamente y su salida a una clema al controlador, otra clema al pulsador ( o pedal) y luego el conexionado del trasformador de microondas, que como se ve, uno de los hilos de ac pasa por el controlador.

En mi caso, además, monté el pulsador dentro de una caja para poder accionarlo con el pie, lo cual resulta muchísimo más cómodo cuando se trabaja sujetando piezas con las manos.
La verdad es que este detalle mejora mucho la ergonomía del conjunto. En un equipo así, poder disparar el pulso con el pie mientras se colocan bien los electrodos es una ventaja clara.
El resultado final
Una vez montado todo, lo instalé en una caja de plástico, dejando el conjunto recogido y protegido. Y el resultado ha sido, sinceramente, muy bueno: un soldador de puntos funcional, robusto y muy económico, con un comportamiento que poco tiene que envidiar a soluciones comerciales sencillas.
No estamos hablando de una herramienta improvisada “para salir del paso”, sino de un equipo realmente útil para el taller, especialmente si se trabaja con baterías, tiras de níquel o pequeñas uniones metálicas.

Conclusión
La experiencia me ha dejado una idea bastante clara: para fabricar un soldador de puntos casero que funcione de verdad, no basta con improvisar con cualquier fuente de alimentación potente. Este tipo de herramienta necesita unas condiciones muy concretas: baja tensión, altísima corriente y un pulso perfectamente controlado.
En mi caso, ni los supercondensadores, ni las fuentes ATX, ni la fuente de portátil dieron el resultado necesario. La solución real pasó por usar un transformador de microondas modificado y un controlador económico tipo NY-D01, añadiendo solo unos pocos elementos externos y montándolo todo en una caja.
El resultado: un soldador de puntos prácticamente profesional por muy poco dinero.
Y como ocurre tantas veces en electrónica, la clave no fue gastar más, sino entender bien qué necesitaba realmente el circu

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