Larga vida a los discos duros


Habrá quien nos contará que su disco duro murió a los 6 meses de uso; reduciéndolo a que, sencillamente, se «dañó», sin precisar qué fallo mecánico tuvo lugar en él. De la misma manera habrá quien presumirá de su disco duro Seagate con MS-DOS de platos múltiples con ya 30 años de trayectoria. Siendo las unidades de estado sólido una tecnología de reciente adopción, pocas pueden presumir de más de 20 años de funcionamiento si no es ya con cierto degrado dado su uso.

(Disco duro rígido Seagate ST-506 de 5 MB de espacio)

Como tal los discos duros duran de media de 5 a 7 años antes de comenzar a fallar, y a veces menos. Las unidades de estado sólido casi lo mismo. Pero si son usados diaria y continuamente, su vida media sería de unas 20,000 horas que, si me preguntas, es significativo mas no muchísimo, pues eso se traduciría en al menos una reducción a 2 años de vida en comparación a lo cifrado como la media. Las unidades de estado sólido reportan tiempos de duración análogos, si no idénticos, a los discos duros según ciertas métricas. Otras métricas tales como el seguimiento que Backblaze realizó a sus discos duros en un período de varios años le hacen contrapeso deslizando que los discos duros rígidos son más propensos a eventualmente fallar que sus homólogos: las unidades de estado sólido.

A saber; 1,518 unidades de estado sólido de las cuales un 0,58 % falló y 1,669 discos duros rígidos de los cuales un 10,56 % falló. Quizá sea justo recordar en este punto el efecto colateral que redunda un dispositivo que trabaja mecánicamente y con varias piezas encargadas de sustentar su naturaleza mecánica tales como la placa de circuito impreso y el controlador del cabezal. Evidentemente esta métrica no es muy útil, pues no evalúa dónde y qué pieza produjo la falla en cada cohorte evaluado.

Las unidades de estado sólido y las unidades de discos duros se adhieren a patrones de desgaste inversamente proporcionales. Un fallo mecánico en un disco duro puede ser, o no ser, fatal, como tales son ciertas presentaciones de un cabezal desalineado o una placa de circuito impreso corrompida, para los que generalmente sólo se ocuparía de unos destornilladores y poco más para su solución. En una unidad de estado sólido es, en la mayoría, de los casos fatal, por cuanto la información es alojada en celdas de memoria únicas y no sustituibles que en caso de fallo dan pie a un inutilización completa.

Es necesario subrayar que, por ejemplo, lo último se produce debido a cómo están estructuradas las unidades de estado sólido. Un disco duro es mecánico, por lo tanto, dispone de múltiples partes que contribuyen al funcionamiento de la pieza más importante del mismo: el plato magnético. Con diferencia esto los hace un dispositivo con un envejecimiento no uniforme, pues si se daña una pieza como, digamos, la placa de circuito impreso, una reparación sólo constaría de sustituirla o, si se trata de algo más simple como un corto, sustituir o extirpar la pieza que lo está causando.

Tal es la sensibilidad de los discos duros de cara a las unidades de estado sólido que ante ambientes hostiles un disco duro responderá casi con seguridad con fallas mecánicas y alteraciones en su funcionamiento tales como ruidos o tiempos de lectura/escritura extremadamente largos o, en el peor de los casos, una colisión del cabezal con dirección al plato magnético que aloja tu información, pues no se trata de cualquier «objeto» sino de un equipo en el que todo está milimétricamente pensado para funcionar de la manera adecuada. Sobre todo si se trata de una unidad con múltiples platos magnéticos; con múltiples cabezales de lectura/escritura que respalden los antedichos platos magnéticos.

Por contraparte, en una unidad de estado sólido es poco lo que sea ajeno a las celdas de memoria que se puede dañar y la disfunción de una celda de memoria o un circuito adyacente puede causar la disfunción e inutilización íntegra de toda la unidad dando pie a la pérdida de la información alojada. Éstas no funcionan con relés o partes móviles impulsadas mecánicamente proclives a disfunción por ambientes que no le sentarían mal a una unidad de estado sólido pero que a un disco duro sí.

Un disco duro podría durar hasta 30 años o ¡más!, pero las piezas que lo constituyen inevitablemente fallarán.

Visto lo visto los discos duros ven sus sectores menos degradados que las unidades de estado sólido durante los ciclos de escritura y borrado en igualdad de condiciones, pero a presencia de piezas móviles potenciadas mecánicamente se da mayor propensión a falla mecánica. Las unidades de estado sólido podrán ver sus sectores de alojamiento de datos más degradados con los ciclos de escritura y borrado de información, pero donde se da mayor propensión a falla es en los discos duros rígidos.

Disco Duro Tradicional vs. Disco de Estado Sólido: ¿Cuál es el Mejor?

Los discos duros tradicionales (HDD) y los discos de estado sólido (SSD) ofrecen beneficios distintos, y la elección entre ellos depende de tus necesidades y presupuesto.

Los HDD tienen la ventaja de proporcionar mayor capacidad de almacenamiento a un costo menor, lo que los hace ideales para almacenar grandes volúmenes de datos sin gastar demasiado. Sin embargo, presentan algunas desventajas en términos de velocidad, ya que son más lentos en la lectura y escritura de datos en comparación con los SSD. Además, los HDD tienden a fragmentarse con el tiempo, lo que puede afectar su rendimiento, y debido a sus piezas móviles, producen ruido y son más vulnerables a los daños físicos.

Por otro lado, los SSD son considerablemente más rápidos, lo que contribuye a mejorar el rendimiento general del sistema. Como no tienen partes móviles, son completamente silenciosos y mucho más resistentes a golpes y vibraciones. También consumen menos energía que los HDD, lo que es beneficioso para el ahorro de batería en laptops. No obstante, los SSD suelen tener un precio más alto, especialmente en grandes capacidades, y su almacenamiento es generalmente más limitado comparado con los HDD.

Para elegir entre estos dos tipos de almacenamiento, conviene considerar el uso que le darás a tu computadora. Si buscas rapidez y rendimiento, como en tareas de edición de video, juegos o diseño gráfico, un SSD es la mejor opción. En cambio, si necesitas una gran capacidad de almacenamiento con un presupuesto ajustado, el HDD puede ser la alternativa adecuada, aunque ello implique sacrificar velocidad. Para quienes desean un equilibrio, una buena opción es combinar ambos, empleando un SSD para el sistema operativo y las aplicaciones más usadas, y un HDD para almacenar archivos de gran tamaño como videos y fotos.

En resumen:

CaracterísticaDisco Duro Tradicional (HDD) Disco de Estado Sólido (SSD)
Velocidad Lenta Muy rápida
CapacidadAlta Menor (aunque aumentando)
Precio BajoAlto
RuidoRuidoso Silencioso
FragilidadMás frágil Más resistente
ArranqueLentoIdeal

Alexa: Tu Asistente de Voz para un Hogar Más Seguro


Imagina que sales de casa y, de repente, te invade la duda: ¿cerré bien el grifo del baño? Con la función de detección de sonidos de Alexa, puedes olvidarte de estas preocupaciones. Tu asistente de voz inteligente te alertará si detecta algún ruido inusual en tu hogar, como el sonido del agua corriendo o un pitido de electrodoméstico.

¿Qué sonidos puede detectar Alexa?

Alexa es capaz de identificar una variedad de sonidos, desde el llanto de un bebé hasta el ladrido de tu perro. Entre los más útiles se encuentran:

  • Pitidos de electrodomésticos: Evita sorpresas desagradables al saber cuándo tu lavadora ha terminado el ciclo o si hay alguna anomalía en tu refrigerador .Además del pitido de la lavadora, puede ser interesante detectar el zumbido de un refrigerador al descongelarse, el pitido de un microondas al finalizar la cocción o el sonido de una alarma de humo.
  • Sonido de agua corriendo: Detecta fugas o grifos abiertos para prevenir inundaciones y ahorrar agua.
  • Sonidos del hogar: Otros sonidos interesantes podrían ser el timbre de la puerta, el ruido de una ventana que se abre, el sonido de pasos en la planta baja o el crujido de una puerta.
  • Ronquidos, llanto de bebé y ladridos de perro: Monitorea a tus seres queridos y mascotas, incluso cuando no estás en casa.
  • Eventos y actividades: Podríamos asimismo estar interesados en detectar sonidos relacionados con eventos específicos, como el sonido de una fiesta, una llamada al teléfono fijo o el ruido de un taladro si estás realizando alguna reforma.

En la siguiente imagen precisamente podemos ver el abanico disponible accesible desde la propia app de Alexa en la sección de rutinas:

Configura tu rutina de detección en pocos pasos

En realidad son bastantes pocos pasos a seguir , además bastante intuitivos:

  1. Abre la app de Alexa: Accede a la sección de rutinas.
  2. Elige el sonido: Selecciona el tipo de sonido que deseas detectar y el dispositivo Echo correspondiente.
  3. Define la acción: Decide qué acción quieres que Alexa realice, como enviarte una notificación a tu móvil o encender las luces.
  4. Personaliza la respuesta: Haz que Alexa te brinde un mensaje personalizado, como «Parece que hay una fuga en el baño».

En la siguiente imagen, podemos ver mas claramente la secuencia de acciones que empiezan desde la sección de Rutinas en el evento disparador (¿cuando?) que hemos seleccionado como detección de sonido de agua, continua en donde ( el dispositivo que detectara el sonido), y cómo , que se ha seleccionado como una advertencia de un mensaje escrito sobre un echo show.

Obviamente implementado ests sencillo tip nos puede permitir un ahorro de energía al evitar el desperdicio de agua y energía al detectar fugas o electrodomésticos que no se han apagado correctamente sino que también podremos disfrutar de una mayor sensación de seguridad al saber que tu hogar está protegido.

Personalización de las rutinas: más allá de las respuestas

En efecto no debemos olvidar que Alexa nos ofrece un abanico muy amplio de acciones integrando todo el hardware disponible compatible. En resumen estas son alguna de las posibilidades:

  • Acciones personalizadas: Además de las respuestas verbales, Alexa puede realizar otras acciones como encender las luces, reproducir música, enviar notificaciones a otros dispositivos inteligentes o incluso llamar a un contacto de emergencia.
  • Rutinas condicionales: Explica cómo crear rutinas más complejas que se activan solo si se cumplen ciertas condiciones, como la hora del día, la temperatura ambiente o la presencia de otras personas en casa.
  • Integración con otras aplicaciones: Menciona la posibilidad de integrar Alexa con otras aplicaciones y servicios, como IFTTT, para crear automatizaciones aún más sofisticadas.

Consideraciones adicionales y aplicaciones

Como resumen destacar tres aplicaciones interesantes derivadas de esta funcionalidad de la deteccion de sonidos:

  • Seguridad en el hogar: es interesante destacar como sin mas inversiones de hardware adicional la detección de sonidos puede contribuir a la seguridad del hogar, alertando sobre posibles intrusiones, fugas de gas o incendios.
  • Cuidado de personas mayores y mascotas: esta función puede ser útil para monitorizar la salud y el bienestar de personas mayores o mascotas, detectando caídas, cambios en el comportamiento o necesidades especiales.
  • Accesibilidad: La detección de sonidos puede mejorar la accesibilidad para personas con discapacidad auditiva, al proporcionar alertas visuales o táctiles. Por ejemplo si desde la cocina hemos programado el horno, la vitrocerámica o el robot de cocina podríamos saber cuando ha terminado o si hay algun problema.

Más allá de la seguridad

Por tanto hemos visto que la detección de sonidos tiene múltiples aplicaciones. Puedes utilizarla para monitorizar a personas mayores, detectar fugas de gas, crear rutinas automatizadas basadas en el sonido ambiente o simplemente para añadir un toque divertido a tu hogar.

Amazon continuara mejorando las capacidades de detección de sonidos de Alexa. En el futuro, podemos esperar nuevas funciones y una mayor precisión, pero por ahora es interesante valorar todas estas nuevas funcionalidades que tenemos disponibles.