¿Compensa comprar un termo eléctrico clase A? Ahorro real, consumo y amortización explicados


Cuando toca renovar un termo eléctrico, la duda aparece siempre:

¿Pago más por un modelo eficiente (clase A) o me quedo con uno más barato (clase C)?

La diferencia de precio puede ser grande, pero… ¿se recupera con el ahorro energético?

En este post analizamos datos reales de consumo, precios y amortización para termos de 30 litros, la capacidad más habitual para una persona o uso puntual.

Fundamentos de los calentadores inteligentes

Los calentadores eléctricos inteligentes se basan en software de inteligencia artificial, conectividad WiFi/app y sensores avanzados para aprender hábitos de consumo y optimizar el calentamiento. Consumen menos porque evitan el standby innecesario y anticipan demandas, ahorrando 10-25% vs tradicionales mediante programación predictiva y control remoto.

El autoaprendizaje registra horarios, litros y temperaturas durante 1-2 semanas para crear patrones y ajustar ciclos, como calentar solo antes de las duchas. La programación WiFi permite encender/apagar a distancia e integrarse con Alexa o Google, activando en horas valle de tu tarifa 2.0TD. El control PID/Smart mantiene temperatura precisa sin sobrecalentar.

El standby se reduce de 1-2 kWh/día a menos de 0,5 kWh con aislamiento premium e IA. El calentamiento predictivo solo activa la resistencia (1,5 kW) cuando es necesario, frente al continuo en modelos básicos. El modo ECO baja a 45°C de reserva diurna y sube solo en picos, ahorrando 14-20% extra en perfiles de uso bajo como el tuyo (21 L/día).

2024 04 06 18 23 03 Convierta su calentador eléctrico en inteligente   Buscar con Google y 6 páginas

Consumo energético: la clave de la diferencia

Los termos eléctricos están obligados a mostrar su consumo anual según la normativa europea (perfil de carga S). Para un termo de 30 L, los valores típicos son:

ClaseConsumo anual (kWh)Diferencia
A~470–485 kWh
B~500–520 kWh+35 kWh
C552–577 kWh+82–92 kWh

La diferencia entre un termo A y C se debe principalmente a:

  • Mejor aislamiento térmico
  • Menores pérdidas en standby
  • Sistemas inteligentes de calentamiento (en algunos modelos)

¿Cuánto dinero se ahorra realmente?

Para entender si compensa pagar más, hay que traducir esos kWh en euros. Con un precio medio de electricidad de 0,14 €/kWh (PVPC 2026), la diferencia entre un termo clase A y uno clase C se sitúa entre 11 y 13 euros al año. Es un ahorro modesto, pero constante.
Si comparamos un termo clase B con uno clase C, el ahorro ronda los 9–10 euros anuales. La clase B se queda en un punto intermedio: consume menos que la clase C, pero no llega a los niveles de eficiencia de la clase A

¿Cuándo se amortiza un termo clase A?

Aquí es donde muchos usuarios se sorprenden. Si un termo clase A cuesta 200 euros y uno clase C cuesta 100, la diferencia de precio es de 100 euros. Con un ahorro anual de unos 12,9 euros, el periodo de amortización se acerca a los ocho años. Es decir, tardas casi una década en recuperar la inversión inicial.
Esto no significa que no valga la pena, pero sí que la decisión depende del precio del modelo concreto. Un termo clase A muy caro puede tardar demasiado en amortizarse, mientras que uno eficiente y con un precio ajustado puede ser una compra excelente.

Comparativa real con modelos Ariston (precios actuales)

Ariston es una de las marcas más vendidas en España. Usándolo como referencia, la comparativa queda así:

ModeloClasePrecioConsumoAhorro vs CAmortización
Blue Evo RSC145 €552–577 kWh
ECO EVO PRO1B199 €~520 kWh~8–10 €/año6,7 años
Duo 5 FleckA257,90 €485 kWh~12,9 €/año8,7 años
Andris Elite WiFi 30A198,55 €470 kWh~11–12 €/año4 años

Cuando analizamos modelos concretos, la situación cambia. Ariston ofrece termos clase C, B y A con precios muy distintos entre sí. El modelo Blue Evo RS, de clase C, ronda los 145 euros. El ECO EVO PRO1, de clase B, sube hasta los 199 euros, mientras que el Duo 5 Fleck, de clase A, se dispara hasta los 257,90 euros. Con estos precios, el modelo clase A tarda casi nueve años en amortizarse, lo que lo convierte en una opción menos atractiva desde el punto de vista económico.
Sin embargo, aparece un modelo que rompe la tendencia: el Ariston Andris Elite WiFi 30. Este termo es clase A, consume solo 470 kWh al año y cuesta alrededor de 198,55 euros, un precio muy competitivo para su eficiencia. Gracias a su bajo consumo, el ahorro frente a un termo clase C ronda los 11–12 euros al año, lo que permite amortizar la diferencia de precio en unos cuatro años. Además, incorpora funciones inteligentes como control por WiFi, programación horaria y un aislamiento mejorado que reduce aún más las pérdidas térmicas.
En otras palabras, no todos los termos clase A son igual de rentables. El precio marca la diferencia entre una amortización razonable y una que se alarga casi una década.¿Qué ocurre en el uso real? La etiqueta energética se queda corta

¿Qué ocurre en el uso real? La etiqueta energética se queda corta

La etiqueta energética europea utiliza un perfil de carga S, que equivale a aproximadamente media ducha al día. En la vida real, un termo de 30 litros suele trabajar más, especialmente si se usa para una ducha diaria completa. En ese escenario, el consumo anual puede duplicarse o incluso triplicarse, situándose entre 1.200 y 1.400 kWh al año.
Cuando el uso aumenta, también lo hace el ahorro. En un hogar con una ducha diaria, un termo clase A puede ahorrar entre 25 y 30 euros al año frente a uno clase C. En este caso, la amortización se acelera y la diferencia de eficiencia se vuelve mucho más relevante.

Conclusión: ¿qué termo eléctrico conviene comprar?

La respuesta depende del precio del modelo y del uso que vayas a darle. Si buscas gastar lo mínimo hoy, un termo clase C cumple su función, aunque pagarás más en la factura eléctrica cada año. Si quieres un equilibrio entre precio y eficiencia, los modelos clase B suelen ofrecer una buena relación calidad-precio. Pero si buscas la mejor combinación de eficiencia, tecnología y amortización razonable, el Ariston Andris Elite WiFi 30 destaca claramente: consume menos, cuesta menos que otros clase A y se amortiza en un plazo mucho más corto.
En definitiva, sí merece la pena comprar un termo clase A, pero solo cuando el precio está ajustado. Un modelo clase A demasiado caro puede tardar casi una década en amortizarse, mientras que uno eficiente y bien valorado puede convertirse en una inversión inteligente que reduce tu factura eléctrica desde el primer día.

Construye tu Pinza Amperimétrica DC


En este post intentamos abordar la construcción de una pinza amperimétrica para corriente continua basada en un sensor Hall y un circuito de amplificación activo. A diferencia de las pinzas convencionales para corriente alterna, que funcionan mediante inducción electromagnética, la medición de corriente continua requiere detectar el flujo magnético estático generado por el conductor por el que circula la corriente.

El principio de funcionamiento se basa en un núcleo de ferrita con entrehierro en el que se inserta un sensor de efecto Hall. Cuando por el conductor medido (que actúa como devanado primario) circula una corriente, genera un campo magnético que magnetiza el núcleo. El sensor Hall, ubicado en el entrehierro, mide la densidad de flujo magnético, proporcionando una tensión proporcional a dicha magnitud. De esa forma se obtiene una señal eléctrica directamente proporcional a la corriente que atraviesa el conductor.

Existen dos métodos para este tipo de medición:

  • El método directo, que veremos a continuación, donde se mide de forma lineal el flujo con el sensor Hall.
  • El método con bobina de compensación, más preciso pero también más complejo, en el que una corriente inducida en la bobina secundaria cancela el flujo magnético, permitiendo mediciones de alta linealidad.

Para la construcción usando el método directo, se puede partir de una pinza tipo caimán sobre la que se monta el núcleo de ferrita, obtenido de una fuente de alimentación en desuso. El núcleo se corta cuidadosamente en dos mitades (debido a su fragilidad) y se adhiere mecánicamente a las mordazas para asegurar un cierre preciso. Posteriormente se inserta el sensor Hall en el entrehierro, cuidando su alineación.

El sensor se alimenta a 5 V y su salida se amplifica mediante un amplificador operacional LM324 configurado en modo inversor con una ganancia de 100, utilizando resistencias de 100 kΩ y 1 kΩ respectivamente. Se incluye un potenciómetro de ajuste fino para calibrar el nivel de salida, de modo que la tensión en el osciloscopio corresponda a la corriente real medida. Tanto el amplificador como el sensor pueden alimentarse sin regulador desde una batería de 9 V.

El circuito se ensambla sobre una placa perforada y se conecta a una salida tipo sonda con un filtro RC en serie, similar al de las pinzas comerciales. Todos los componentes se pueden alojar en una carcasa impresa en 3D con espacios previstos para el interruptor principal, un LED indicador y los conectores. Los archivos STL y el esquema eléctrico completo están disponibles en la web del autor original (ELECTRONOOBS).

La calibración se realiza aplicando una corriente conocida a través de un conductor (por ejemplo, 2,8 A) y ajustando el potenciómetro hasta obtener una lectura proporcional (2,8 V de salida). De este modo, se establece una relación lineal directa entre corriente y tensión. En las pruebas reportadas, la pinza mantiene una respuesta lineal hasta unos 9 A, punto a partir del cual el circuito entra en saturación debido al límite de salida del amplificador. Si se requiere aumentar la sensibilidad, se puede pasar el conductor varias veces por el núcleo, lo que incrementa la señal proporcionalmente al número de vueltas.

Una de las ventajas de este diseño es que, aunque está optimizado para corriente continua, también puede medir corriente alterna gracias al comportamiento lineal del sensor Hall ante campos magnéticos variables. Esto la convierte en una herramienta versátil para proyectos de instrumentación, caracterización de cargas electrónicas o mantenimiento de sistemas eléctricos.

Esta pinza DC de bajo costo demuestra que con un sensor Hall lineal, un amplificador operacional adecuado y un montaje mecánico preciso, es posible construir un instrumento funcional capaz de ofrecer mediciones estables y reproducibles tanto en corriente continua como alterna. Aunque la versión básica del circuito propuesto puede proporcionar un rendimiento notable, pueden aplicarse algunas mejoras para optimizar su exactitud y robustez:

  • Sustituir el LM324 por amplificadores de precisión de bajo offset, como el OPA2333 o INA122.
  • Incluir compensación térmica activa para estabilizar la ganancia y la sensibilidad del sensor Hall.
  • Implementar realimentación magnética activa para lograr un funcionamiento de flujo nulo, como en el diseño con bobina de compensación.
  • Diseñar una PCB dedicada con plano de masa continuo y filtros de desacoplo adecuados, reduciendo interferencias.
  • Incorporar pantalla o blindaje electromagnético sobre el núcleo y la carcasa.
  • Integrar la salida con un microcontrolador o data logger para registro continuo de corriente y visualización digital.

Con estas mejoras, el proyecto puede evolucionar desde una herramienta experimental hacia un instrumento calibrado de laboratorio, útil para la caracterización de fuentes de alimentación, medición de consumo en dispositivos electrónicos y análisis de eficiencia energética.

Pinza DC con bobina de compensación

Una alternativa más avanzada para medir corriente continua consiste en el uso de una bobina de compensación (compensation winding). Este método, aunque más complejo en su construcción y calibración, ofrece mayor precisión y estabilidad frente a las limitaciones del sensor Hall en modo directo.

En esta técnica, el conductor medido actúa como devanado primario y atraviesa el núcleo de ferrita, el cual posee nuevamente un entrehierro con un sensor Hall encargado de medir el flujo magnético. Cuando la corriente circula por el conductor principal, genera un campo magnético que magnetiza el núcleo. El sensor detecta dicho flujo y, a partir de esta información, un circuito de control activa una corriente compensadora en el devanado secundario.

Esta corriente de compensación fluye en sentido opuesto al campo magnético generado por la corriente medida, de modo que el flujo total en el núcleo se mantiene en cero. En consecuencia, el núcleo no se magnetiza, eliminando la influencia de fenómenos no lineales y de histéresis del material magnético y del propio sensor Hall.

La ventaja fundamental de este sistema es su excelente linealidad y estabilidad térmica, permitiendo mediciones más exactas en un rango amplio de corriente. Aunque su implementación requiere una mayor precisión en el bobinado, diseño del circuito de realimentación y calibración, representa una evolución natural hacia una pinza de nivel profesional o de laboratorio.

Fuente:https://electronoobs.com/eng_circuitos_tut12_1.php